“El ritmo es algo vivo, y es el portador de nuestra salud”

El ritmo es el movimiento regular entre dos estados contrastados, a menudo complementarios.

Rudolf Steiner describió el aprendizaje de la respiración como una de las tareas fundamentales de la vida. No se refería  tanto a la respiración física sino a la necesidad de vivir como respiramos, para movernos rítmicamente entre contracción y expansión, para encontrar el equilibrio entre la soledad -encontrarnos con nosotros mismos-, y el encontrarnos con el mundo y con los demás. De esta manera, nuestra forma de entender la educación considera el ritmo como un elemento vital en el aprendizaje. El día y el año escolares están estructurados de una manera orgánica que establece un equilibrio saludable de experiencias en el día a día, entre concentración y relajación, trabajo mental y práctico, movimiento y reposo, escucha y participación, observar y hacer. Los más pequeños tienen una conciencia del tiempo muy distinta a la del adulto. La introducción del concepto del tiempo se hace poco a poco y como no pueden darse a sí mismos un ritmo, dependen del mundo exterior, es muy importante que los adultos les ayuden a conseguir un ritmo sano. Cuanto más rítmicamente pueda vivir un niño, más sanamente se desarrollará.

Encontramos tres niveles de ritmo que nos ayudan a conformar la programación.

El ritmo del día: durante la mañana encontramos alternancia entre las actividades de expansión (juego libre dentro y fuera, canciones…) y las de concentración (cuentos, desayuno comunitario, actividades artísticas, actividades cotidianas como lavarse las manos…).

RITMOS

El ritmo de la semana: cada día de la semana tiene una diferente calidad que viene marcada por las diferentes actividades artística y por los cereales que tomamos cada día en el almuerzo.

RITMOS3

El ritmo del año:  viene marcado por la preparación y celebración de las fiestas estacionales. La celebración de las fiestas estacionales es una forma exterior de apreciar los acontecimientos de la naturaleza y del cosmos. Mediante estas celebraciones, el niño puede vivir el ciclo del año siendo un ritmo repetitivo que le aporta seguridad y lo sitúa en su entorno.

 RITMO ANUAL FAROL